Seamos honestos. Uno no se enfrenta nunca a un cómic de Alien esperando la excelencia. Quizás dependiendo del equipo creativo, podamos buscar espectacularidad, o un nuevo rediseño de la criatura que sea lo suficientemente original como para destacar entre toda la morralla habitual. Y hay grandes obras, algunas muy, muy buenas. Pero en general el listón de las expectativas suele estar bien medido en este área y uno sabe de antemano lo que se va a encontrar.

Alien: King Killer está dentro de esa media. Una miniserie de cinco números resultona, apañada y entretenida. Con un dibujo más que correcto de Carlos Nieto y un guión bien construido de Saladin Ahmed, a quién ya leyeramos en Miles Morales: Spiderman por ejemplo donde llevó a cabo una temporada entretenida con algún girito sorpresa bien tirado. Sin embargo, en esta ocasión la serie da un giro hacia lo «superheróico» que no termina de funcionar (o a mi no me termina de convencer).

Desde siempre, en el mundo del cómic, hemos tenido crossovers entre los xenomorfos y diferentes señores vestidos en pijama. Superman vs. Aliens, Batman vs. Aliens, WildCATS / Aliens, Green Lantern vs. Aliens, Juez Dredd vs. Aliens: Incubus, Aliens / Vampirella… Algunos de ellos bastante entrenidos, y en los que siempre, la historia ocurría en el universo del otro personaje, con los chicos malos de Ripley como estrellas invitadas. A fin de cuentas, nadie terminaría de comprar a Superman volando junto a la Nostromo sin que algo se nos rompa por dentro.

Viendo estas dos viñetas, lo último, lo ultimísimo que uno piensa, es que sean de un tebeo de Aliens…

Yo soy la ficha roja-ja, yo soy la ficha azuul…

Resultaba inevitable que cuando Marvel se hizo con los derechos de la franquicia, gracias a la compra de Fox por parte de Disney, nuevos cruces entre bichos y héroes tuvieran lugar. Incluso sorprende que no se han prodigado en exceso. Aliens vs. Vengadores, Alien vs. Capitán América y muy fresquito, recién pescado el todavía en curso Alien vs. X-Men. En general, como digo, historias muy entretenidas y de carácter extremadamente palomitero, donde se reemplazan los supervillanos de turno por la amenaza xenomorfa.

Es por eso que este Alien: King Killer me llama tanto la atención. Porque tras finalizar sus cinco números (incluido un final abierto de estos que no parece ni siquiera un final y que da a entender que tendremos nuevos volúmenes en el mismo escenario) uno no termina con la sensación de haber leído una de las numerosas miniseries que pueblan el sello editorial marvelita. Todo en Alien: King Killer huele más a esos cruces con los Vengadores o Superman que con cualquier grupo de marines, androides o colonos acostumbrados a sufrir lo indecible a mano de las criaturas diseñadas por Giger.

El protagonista de la historia es una suerte de superhéroe. Un humano cibernéticamente mejorado (y que lleva algo de xenomorfo en su ADN ya que se insinúa constantemente que los bichos fueron necesarios para los experimentos en los que le crearon). Como si fuera una suerte de Cable o de Soldado de Invierno. Entre sus habilidades contamos con sentidos desarrollados, fuerza superior a la humana, posibilidad de generar armas y lleva un espadón super chulo que por supuesto es completamente inmune al ácido de la especie XX121. Y lo mejor de todo es que no está solo.

Si tu protagonista es más poderoso que los xenomorfos, y no depende de algún gimmick que pueda fallar para sobrevivir… ¿dónde está el interés?

… yo soy la ficha verde… ¿quién carajos eres tú?

Al parecer a este señor no le crearon solo. Tuvo otros 3 hermanos de poderes similares pero igualmente variopintos (no nos vaya a quedar el supergrupo homogéneo). El caso, es que por motivos que no voy a contar, nuestro protagonista busca venganza mientras que sus hermanos se proclamaron reyes de colores (hay un Rey Rojo, un Rey Verde, un Rey Blanco…) y gobernaron a los pocos supervivientes que quedan en el planeta, que ha sido completamente arrasado por los aliens. De manera que os podréis imaginar ya la dinámica sin tener que abrir una grapa siquiera. Combates super épicos entre hermanos cibernéticamente mejorados con los xenomorfos de fondo.

Y claro, tan accesorios resultan estos últimos, que realmente se podría contar la misma historia sin que estuvieran presentes, y cambiarlos por cualquier amenaza de corte apocalíptico. Da lo mismo que fueran aliens, que tuvieramos zombies, o mutantes o niños del Pueblo de los Malditos. Los aliens no tienen ningún peso en la historia y casi se siente más un guión reciclado de Saladin para alguna otra serie tipo Old Man Logan o similar. Y repito que en general, la cosa se deja leer bien, no se hace pesada, interesa y no me atrevería a decir que deja con ganas de más, pero no le haré ascos a la más que probable secuela.

Pero no es de las mejores historias de Alien que os podéis echar a la cara. Y mirad que en ocasiones hemos tenido giros locos, loquísimos. Pero al menos se sentían como que jugaban al mismo juego que todos los demás. En esta ocasión, podíamos estar ante un Los 4 Fantasticos de los Baldíos vs. Aliens. No es un problema, pero es verdad que desentona, y desde luego no es algo que me apetezca mucho repetir de nuevo, porque aquí estamos tan en el límite del juego de las reglas establecidas, que empieza a parecer que jugamos a otra cosa. Ojo. Si la franquicia fuera a derivar por ahí, estaré atento porque lo mismo es un cambio interesante a largo plazo. Pero claramente nos encontramos ante una raya en el agua debido a lo inconsistente que está resultando la publicación de la franquicia y que viene a poner un parche hasta que se les ocurra por donde seguir…

Venga, pongo unos aliens al final para que no digáis…

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