En ocasiones tengo la sensación, al terminar de escribir, que no hago justicia a la obra gracias a la cual me siento delante del teclado. No es mi intención, en ningún caso, realizar un análisis al uso. Tenéis la red llena de textos, videos, imágenes o movidas generadas por Inteligencias Artificiosas donde podéis encontrar esa información y muchísima más. Ya sabéis si me leéis que aquí la idea es reflexionar y divulgar. Quizás lo de darle vueltas a las cosas se me vaya a veces un poquito de madre. Pero para lo segundo, lo de hacer que alguien que no conozca algo, se acerque con interés, tengo claro que he de moverme en un delicado equilibrio entre contar algo sacándole su poquito de jugo, y no desvelar demasiado.
Se trata de un balance entre tres fuerzas que no siempre siento que consiga mantener. Y en casos como el de hoy, más difícil todavía. Porque las bondades de Atelier of Witch Hat son básicamente las mismas que ya expuse cuando analicé los dos primeros tomos de esta Edición Grimorio. De manera que se me antoja complicado, además, mantener la extensión estandar que me he propuesto para cada artículo. O al menos hacerlo, si entrar a destripar, no sólo este tomo, si no los tres anteriores. Probablemente haya mucha gente que ya lee Atelier of Witch Hat con fruición, y simplemente (vaya usted a saber por qué) le interesa saber lo que pienso al respecto. También intento acordarme de ese posible sector poblacional.
Pero seamos abiertos y aceptemos el reto. Si no sale bien, siempre podrémos intentar algo diferente la próxima vez. A fin de cuentas, estamos haciendo algo más que simplemente «crear contenido». Pero es verdad que ante una obra como Atelier of Witch Hat que se trata de una serie abierta en Japón, que aquí lleva publicados 15 tomos (4 en su Edición Grimorio), ¿cómo despierto aquel interés que no consiguiera despertar en su primer tomo? Obviamente tengo un conocimiento mucho más profundo de la serie y de lo que propone que hace 33 volúmenes (4 en su edición estandar). La cuestión vuelve a ser… ¿qué os cuento y qué me callo?

Viajar sin rumbo ni destino…
Desconozco la duración que llegará a tener la serie finalmente, no se me antoja de esas que puedan continuar eternamente como One Piece. No me veo cerrando (cuando corresponda) toda la trama para acto seguido, generar un nuevo enemigo o una nueva búsqueda y continuar la cosa como si nada. Y por el mismo motivo, tampoco entendería que la motivación que desencadena todo este viaje tenga un desenlace extremadamente lejano en el tiempo.
No se que tendrá pensado la tita Kamome. Actualmente la Edición Grimorio va por la mitad de lo publicado en castellano, de manera que estoy tranquilo en tanto en cuanto nos queda Atelier para rato aún. Inevitablemente, aquellos que preferimos esta edición más cuidada sufriremos un frenazo en el ritmo de lectura dentro de poco. Ya que tendremos que esperar a que salgan dos tomos normales para recibir uno de los nuestros. Sigo pensando, ahora metido de lleno en el mundo de la brujita Coco, que será una espera que merezca la pena. Porque cada nuevo tomo que traigo a casa, me parece más bonito aún que los anteriores (y cada nuevo marcapáginas a juego aumenta el deleite al leerlo por primera vez).
Y miren ustedes que la edición no hace nada particularmente original ni alocado. Dos tomos normales recopilados junto a algo de material extra (este cuarto Grimorio viene cargado hasta las manillas de ilustraciones adicionales). En tapa dura, con un tamaño kanzenban (para los profanos, el tomito estandar de manga se suele conocer como tankobon y son un poco más pequeños y finos que estos otros) que el maravilloso dibujo de Kamome Shirahama agradece muchísimo. Y el diseño tampoco es algo fuera de serie. Cada tomo en un color dentro de la gama cromática de los verdes y azules, con filigranas doradas en ambas cubiertas y la cara de uno de los protagonistas del atelier en su portada y lomo. No reinventa nada y a la vez le sienta de maravilla, tanto en la estantería con los demás como al tenerlo en la mano para leerlo.

Aquí hay gente que no es trigo limpio…
Algo que sospechaba ya desde el arranque de la obra. No voy a desvelar nada, porque de verdad que quiero que os acerquéis a la obra. Y se me hace bola estando ya por el cuarto tomo, porque entiendo que para cualquiera que se acerque ahora de nuevas, tiene ya algo de trabajo pendiente y acumulado (afortunadamente parece que el stock de esta edición se está manteniendo constante a base de reimpresiones, lo cual es maravilloso porque no deberíamos tener prisa con estas cosas) y entiendo que no es lo mismo subirse a algo al empezar que teniendo la mitad del viaje recorrido.
En estos cuatro tomos han pasado muchas cosas. Algunas buenas, otras no tanto. Inetivablemente Coco está viendo como las reglas del mundo de la magia, no permiten solucionar todo. Son de estas cosas que uno, sobre todo cuando es más de la edad de la protagonista piensa: «bueno, pero si con un poquito de sentido común…» Pero como adultos sabemos que esa es una virtud que no suele abundar y que desgraciadamente a veces nos toca imponer algunas normas que no son del todo justas para evitar que haya gente que se aproveche de los demás. El famosos «justos por pecadores» diría yo.
La serie hasta el momento no sólo sigue siendo una delicia visualmente. A nivel narrativo de momento mantiene el interés, desvelando lentamente sus secretos de forma natural (sin que se sienta tramposa en ningún momento). Y a pesar de los altibajos que puedan sufrir sus protagonistas, siempre se siente en ella un corazón puro y cálido gracias a sus cuatro niñas adorables (aunque Agete sea bastante saboría) y dos maestros que buenamente podrían ser pareja. Y esto es lo que mejor funciona y ayuda a que la trama siempre avance bien alta y con unos cimientos robustos. El mundo (del que realmente sabemos muy poco) se aprecia en todo momento como bien construido, no se percibe improvisación y cada cambio de ritmo (hacia la acción, la investigación o la reflexión) ayuda a que conozcamos un poquito más. No tengo ni idea de cómo podré rellenar nueve párrafos cuando me toque hablar sobre el volumen 5. Pero al igual que Coco, intentaré hacerlo lo mejor que pueda y esforzandome por crecer paso a paso.




