Día 1
Clan del Dragón: Dispersados a lo largo del Camino de los Elementos hay santuarios dedicados a cada uno de los Cinco Anillos, cada uno dispuesto para animar al viajero a detenerse y reflexionar sobre cómo los distintos elementos de Aire, Tierra, Fuego y Agua existen, sin embargo, en armonía dentro del Vacío. El santuario más cercano a Toshi Ranbo es el santuario de Tierra, construido por monjes del Clan del Dragón poco después de la Batalla de la Gran Escalada. La piedra fue extraída y transportada desde los territorios del Dragón, el León y la Grulla como un mensaje deliberado.
Clan del León: Antes de que se completara la Fortaleza de la Virtud Septentrional en el año 437 IC, hubo que defender estas tierras de las incursiones del Clan de la Grulla. Un humilde soldado llamado Goseki cortó las cabezas de dos docenas de lanzas ashigaru mientras hacía retroceder a la Grulla al otro lado del río. Aquellas puntas de lanza fueron forjadas para convertirse en las espadas ancestrales de la familia Goseki y se alojaron en el corazón del castillo. Cuando los Tsume finalmente tomaron la ciudad a comienzos del siglo XII, el daishō había desaparecido sin dejar rastro.
Día 2
Clan del Dragón: Hace años, una samurái del Clan del Dragón llegó a Toshi Ranbo para dar caza a un monstruo que habitaba en la laguna al norte del castillo. Se sentó a meditar en la orilla del foso hasta que llegó una noche sin luna. Por la mañana, la samurái había desaparecido. Las dos espadas de su daishō permanecían clavadas con la punta hacia abajo en la arena. Nadie se atrevió a tocar las espadas, y nadie se atreve a acercarse al agua en ninguna noche sin luna. Misteriosamente, las hojas jamás se han oxidado.
Clan del Unicornio: El Puente del Valor se extiende desde el campo de entrenamiento del castillo y el Santuario de las Cenizas Mezcladas hasta las puertas de la fortaleza. Durante el Regreso de los Ki-Rin, treinta guerreros a caballo cargaron por el puente, abatiendo a los defensores mientras avanzaban, y siete llegaron hasta las puertas. Intentaron derribarlas a golpes con los poderosos cascos de sus monturas y estuvieron a punto de ser rechazados por los arqueros del León apostados en las murallas. Uno de los guerreros del Unicornio consiguió abrirse paso y capturó un estandarte de batalla del León antes de galopar de vuelta hasta las líneas amigas.
Día 3
Clan del Dragón: Cuando los tiempos parecen oscuros y la ciudad se siente amenazada por fuerzas que van más allá de la mera guerra, los habitantes de la ciudad encuentran consuelo en los tonos puros de la campana que suena desde el Santuario de las Cenizas Mezcladas. Un regalo del Clan del Dragón en el año 739 IC, la campana lleva grabadas plegarias contra el mal. Su silencioso custodio siempre parece saber cuándo hacer sonar la campana las 108 veces ceremoniales para ahuyentar la oscuridad e invitar a la buena fortuna.
Clan del Fénix: El Puente de la Misericordia podría ser el único lugar tras las murallas de la ciudad que se ha librado del derramamiento de sangre. La madera del puente fue un regalo del Clan del Fénix en el año 923 IC, después de que una inundación arrasara el valle del río. Fue cuidadosamente obtenida de árboles caídos en los bosques encantados del Bosque Isawa. Misteriosamente, las flechas yerran sus objetivos y las hojas de las armas parecen perder su filo cuando se blanden sobre este puente, como si los propios espíritus del bosque protestaran contra la matanza sin sentido.
Día 4
Clan del Dragón: Cada año, los funcionarios del Clan de la Libélula en la Ciudad de la Rana Rica envían un regalo de fina cristalería al administrador de Toshi Ranbo, independientemente de qué clan ocupe el castillo. Algunos años, el regalo es a la vez útil y hermoso, como unas elegantes copas de cristal. Cuando las relaciones son tensas, el regalo puede tener un significado más mordaz, como ocurrió cuando al administrador belicista Goseki Masahige le enviaron una espada de cristal negro. Se rompió durante el transporte.
Clan del Cangrejo: Al norte de la ciudad se encuentra un pequeño santuario, bajo la sombra de un árbol de sakaki perenne. En el santuario hay incrustado un pequeño emblema de jade, el único monumento a la valentía de los Purificadores Kuni y los samuráis Cangrejo Condenados, que defendieron Toshi Ranbo de un gran mal y de la amenaza de la Mancha de las Tierras Sombrías. Todos los demás registros del incidente, que probablemente tuvo lugar a comienzos del siglo VIII IC, fueron destruidos por los Inquisidores Asako.
Gran Premio
El peregrinaje de Togashi Mitsu a Toshi Ranbo sorprendió incluso al administrador del castillo, pero las andanzas del monje suelen resultar sorprendentes. Fue recibido con la debida ceremonia y se le ofrecieron todas las atenciones, y las tablas del suelo del santuario fueron retiradas tal como él había indicado —una petición extraña, pero Mitsu ha hecho otras aún más extrañas.
Bajo el suelo, incrustada en la piedra del promontorio como si esta fuera el barro de la orilla de un río, había una huella. Pero no era la huella de un pie humano. Las garras daban a la huella el aspecto de la de un ave, o quizá de un dragón. En cualquier caso, Mitsu no se sorprendió y se limitó a murmurar que era tal y como había dicho el antiguo abad.
Mitsu meditó junto a la huella durante cinco días. Cuando volvió en sí, dijo: «Una batalla se aproxima a Toshi Ranbo. El lobo de pelaje negro se encontrará acorralado». Después abandonó el castillo.



