¿Se pueden tener dos opiniones contrarias de la misma cosa? Estar de acuerdo con algo y a la vez, completamente en contra. Suena contradictorio, porque lo es. Pero, ¿no es igualmente válido pese a lo incongruente que pudiera parecer? StarFox ejemplifica perfectamente esta diatriba. Y claro, ¿cómo recomendar una obra que me genera semejante dualidad de opiniones? Creo que nos encontramos ante un juego que merece ser jugado a día de hoy y que resulta ser tremendamente disfrutable. Pero a la vez, por su propia naturaleza, se trata de un producto que siento que no debería ser apoyado por razones que pasaré a desglosar más adelante.
Para entender estos sentimientos encontrados, quizás vendría bien recapitular un poco lo que sabemos hasta ahora sobre la saga. Que desgraciadamente tampoco es demasiado. Corría el año 1993 cuando salió a la venta un juego de naves que exprimía como nunca antes a la Super Nintendo, «el Cerebro de la Bestia». El juego, además de ofrecer unos gráficos en 3D nunca antes vistos, resultaba tremendamente adictivo a pesar de su extremada lentitud. Es lo que implica tener un diseño de niveles excelente, aguantas el tipo te echen lo que te echen.
Desgraciadamente, su secuela StarFox 2 nunca llegó a ver la luz a pesar de que el juego estaba prácticamente terminado. Al menos no para la consola original. Hace unos cuantos años pudimos disfrutarlo en la versión mini de la misma junto al original. Y quedaos con este dato, a día de hoy este juego completamente olvidado podría ser la única secuela real de la serie. Y no será por falta de juegos. Los más avezados podéis empezar a sospechar de donde podrían venir mis sentimientos ligados al Lado Oscuro con la misma. Porque en 1997 nos llegó la siguiente entrega de la serie StarFox 64 (conocido en europa como Lylat Wars) y se sentó un precedente que no haría ningún bien a la saga con el paso del tiempo.

¿Para qué cambiar algo que funciona a la perfección?
StarFox 64 es uno de los mejores juegos que he jugado en mi vida. Directo, desafiante, tremendamente divertido, muy rejugable para los estándares de la época. Con unas mecánicas pulidísimas. Quienes estéis aquí para saber si la nueva iteración para Switch 2 merece la pena, prestad atención aquí, porque todos estos datos son relevantes. Sinceramente creo que con este juego, se alcanzó algún tipo de techo que no se ha superado aún a día de hoy. Lamentablemente. Los niveles están diseñados a la perfección. Los caminos alternativos son tremendamente satisfactorios de descubrir, precisamente porque sólo requieren estar mínimamente atento a lo que sucede en pantalla.
Luego volvemos pero dejadme que continúe este viaje rápidamente. Tiempo después nos llegó StarFox Adventures para Gamecube. Un juego muy divertido pero que no es un StarFox en origen. Realmente fue un reaprovechamiento del trabajo realizado para Dinosaur Planet. StarFox Assault llegaría tiempo después siendo una secuela que si que conserva un poco el espíritu del original (originales) a pesar de contar también con secuencias a pie. Siendo StarFox Command para Nintendo DS algo más fiel a las mecánicas originales. Ninguno de estos juegos gozó de mucha popularidad, dejando la saga más bien olvidada en el fondo de un cajón que parece que nadie en Nintendo tendría a bien volver a abrir.
«Ten cuidado con lo que deseas», reza el dicho. Todos queríamos que la saga volviera. Porque incluso sus peores títulos, son juegos tremendamente dignos. Pero donde más brilla la saga, parece que es en un único sitio y nadie consigue replicar la formula de nuevo. Desde entonces hemos tenido únicamente StarFox 64 3D, un remaster estereoscópico del título de N64. StarFox Zero que lejos de ser una precuela, resultó ser una nueva reinterpretación de StarFox / StarFox 64 (y que vino acompañado de un título menor de tower defense llamado StarFox Guard), y ya van 3…

Pero el sombrero es nuevo…
Y finalmente llegamos a 2026 con un «nuevo» StarFox que nos llegó por sorpresa casi de un día para otro. Un título que he disfrutado muchísimo en mi consola híbrida de Nintendo. Un juego de naves que se ve de escándalo, con unos gráficos tremendamente actuales, que además cuenta con una paleta de color de lo más agradable. Un sonido espectacular. Y el inmejorable diseño de niveles de siempre. De De hecho, lo es tanto, que es el mismo de siempre. Nintendo vuelve a ofrecernos una nueva iteración del mismo StarFox de siempre.
Esto nos lleva de vuelta una vez más a lo que decía al principio. StarFox es tan tremendamente bueno, que da igual cuantas veces lo vuelvan a relanzar, será un juego que siempre compraré y siempre volveré a jugar con ganas e ilusión. Y que nunca me aburrirá o cansará. Y la nueva reinterpretación del mismo (que reinterpretar, en esta ocasión, reinterpreta poco más allá del lavado de cara) es tán buena, que además de hacerme muy feliz, me hace mucho daño. Porque simultaneamente deja en evidencia la realidad de que los fans nos merecemos a estas alturas algo de contenido nuevo relacionado con la saga.
Soy perfectamente consciente de la dificultad de contar algo nuevo tras haber alcanzado la excelencia. Y no sólo no tengo ningún problema ante el enéismo remake de StarFox, es que estoy muy feliz de que lo hayan hecho. Pero simultaneamente duele mucho que la única forma que tengamos de disfrutar, sea repitiendo una y otra vez el mismo bucle. Es la dualidad a la que parece que los seguidores de StarFox nos vemos abocados a vivir una y otra vez en el mismo lugar feliz.



