No iba a escribir sobre esta película. Me había propuesto con todas mis fuerzas el no hacerlo. De tal forma es esto; que dudé durante mucho tiempo si sacar entradas para ir al estreno. A sabiendas de que la iba a ver sí o sí más tarde o temprano en compañía de quién se ha sentado en la butaca de al lado en todos y cada uno de los estrenos a los que hemos asistido desde que estamos juntos. Esta vez, la vida no nos ha permitido repetir. A cambio me he podido conformar con un sucedáneo bastante digno y he podido disfrutar de la película, del estreno y de buena compañía. Desgraciadamente no es lo mismo.
Pero tampoco es la razón por la que no quería sentarme a hablar, de forma pública, una vez más sobre STAR WARS (y lo pongo en mayúsculas además de en cursiva, porque hablamos de Star Wars en el cine, lo que es mucho más significativo de lo que parece). Volver a exponer mi alma y gran parte de lo que me define como persona al posible vapuleo del infantilismo, la falta de rigor y criterio, y sobre todo al odio que acompaña a aquello que teorícamente nos hace felices. El otro día reconocía ante mi mismo que tengo una herida tan profunda relacionada con esto, que probablemente nunca volverá a sanar.
Notas el escozor ahí, ese dolor sordo a lo lejos. Pero nada me impide seguir disfrutando de aquello que amo. Llegaba un compañero de trabajo muy ilusionado buscando gente que hubiera visto la película el fin de semana de su estreno. Ansiaba saber mi opinión. Cuando (a sabiendas, ya me olía la tostada) le dije que me había gustado (no fuí especialmente efusivo, de nuevo, a sabiendas), se le cambió la cara. Me enumeró rapidamente TODO aquello que no le había convencido (que podría contar ahora mismo con los dedos de una única mano) y desde entonces se ha pasado toda la semana preguntando a todo el que se le cruzaba si había visto la película. No estaba interesao en saber qué era lo que me había hecho decantarme por la opción positiva…

Tan fan de Star Wars no serás, si te gusta Star Wars…
La frase no es mía, pero no me canso de repetirla. Porque hace ya la friolera de siete añazos se estrenaba The Mandalorian en Disney+ y para muchos (menos de los que realmente parece), venía a ser la salvación que necesitaba la saga. Algo así como todo este lío de la IA que viene a solucionar problemas que no tenemos. A ayudarnos a hacer cosas que no necesitamos. The Mandalorian vino a salvar algo que no necesitaba ser salvado. Durante un tiempo dije que la serie era muy entretenida, pero que tampoco me parecía tremendamente sólida. Pero claro, estaban las secuelas recientes, y cualquier arma apuntada en la dirección «correcta» servía.
Ahora llevamos una pequeña temporada de sequía (al menos en cines) y claro, no hay a nadie más a quién atacar. De manera que ahora de repente, la película basada en la serie. Que tiene literalmente el mismo tono que la serie. Que comparte exactamente los mismos personajes que la serie. Resulta que se pasa de ligera. Que la galaxia no está en peligro. Que es demasiado tonta o infantil (hay gags que literalmente están repetidos de la serie, pero yo que se, será que en pantalla grande ya no hacen gracia). Son los mismos que defendieron sus tres temporadas (con algunas decisiones maravillosas y otras un tanto cuestionables) a capa y espada. Son esos mismos los que ahora dicen que bueno, que el desgaste de la saga es real. Que aunque sus dioses hacen las cosas dignamente, tampoco hay mucho que salvar.
Mira, José Luis. Yo tengo una herida con esto que no va a sanar nunca… pero tu a casa te vas a ir calentito hoy. Porque efectivamente, The Mandalorian & Grogu no es perfecta. No me ha vuelto a cambiar la vida (como por otra parte no ha hecho nunca Star Wars desde la Trilogía Original que fue la primera que vi [inserte aquí su Star Wars original que será igualmente válido]). No he vuelto corriendo a verla al cine como otras veces (a lo mejor debería ir 9 veces como me decía un retrasado que había hecho con el Episodio VIII «para poder criticarla con conocimiento de causa»). ¿Y qué? He estado dos horas entretenidísimo en mi butaca. Me he reido. Me he emocionado. Y sí, en algunos tramos, me he aburrido.

Este es el camino, José Luis.
De nuevo, debo andar mal de la cabeza. Porque a la hora de levantarme de la butaca, me llevo conmigo aquellas cosas que sí que me han gustado. De un rompecabezas de 1000 piezas, porque 50 no me gusten, no me estropean el conjunto. Creo que The Mandalorian & Grogu tiene un arranque memorable (aunque algunos efectos me chirrían un poco, será que se me está entrenando el ojo en el trabajo). Recupera algunos personajes de The Clone Wars y Rebels verdaderamente memorables. E incorpora otros nuevos que ya quedan para el recuerdo. Muchos de los mejores momentos de la película no hubieran sido posible sin momentos del Episodio IX que muchos consideran cagadas.
La acción es trepidante, y está bien diseñada. Que yo que se, lo mismo es algo a tenerle en cuenta a una película de Star Wars.Y si, claro que si. Se van a hinchar a vender muñecos. Nadie lo duda. La banda sonora, reconocible para quién haya visto la serie, juega en patios nuevos ofreciendo sonoridades diferentes y originales. Asi que no, José Luis. No puedo criticarle nada a la película por ser lo que tiene que ser y no lo que tu querrías que fuera. Y eso no quiere decir que lo que no te convence tenga que gustarte. Para nada. Pero me niego a pensar que alguien que dice sentir el amor que yo siento por esta saga (o incluso más, porque gritan mucho y eso debe ser el amor supurándoles) sea incapaz de poner en una balanza nada más que las cosas negativas.
¿Está bien lo del Mariano y el Gregorio? Pues, chica, yo diría que sí. Es una película de Star Wars. Yo doy las gracias cada vez que puedo ver una. Es algo verdaderamente especial. Y no necesito que sea trascentente. Es por lo que todos adoran Rogue One y pocos aprecian Solo. Siendo esta segunda mucho más redonda en mi opinión. Porque es una aventura más. Los personajes se juegan mucho, pero los mismos de siempre, nada. Pues no se, José Luis. Un cápitulo largo de la serie. Pues que en vez de matar un dragón, o comerse unos huevos de araña, o defender un pueblo de unos pesaos; intenta ser un poco más grande, un poco mejor, sin cortes. Pero algunos esperaban el cierre del «filoniverso» y claro, a lo mejor, eso en concreto, José Luis, pues no ha sido…




