No se como decir esto sin ofender. Así que no lo voy a intentar. Pasamos rápido por esto, nos lo quitamos y procedemos a enfocarnos en cosas más importantes. Esa frasecita. La frasecita de las narices que independientemente de cómo la diga quién sea en mi cabeza suena a algo así como «piis mi guistí mis il libri». No miréis para otro lado, la habéis escuchado multitud de veces. Y lo que es peor. La habéis dicho en alguna que otra ocasión. No me escondo. Incluso yo tube una época de tenerla en la punta de la lengua hasta la saciedad.
Ese «pues me gustó más el libro» no tiene otro significado que el de validarte como persona lectora. Ya sea porque lo hagas con asiduidad y eso te convierte automáticamente en mejor persona en un mundo en que hasta hace muy poquito el leer lo realizaba con asiduidad un porcentaje relativamente bajo de la población (me alegra mucho comprobar para este artículo que desde 2017 las cifras van en aumento y que en este pasado año aproximadamente un 70% de españoles leen por placer y afirman no leer más más por falta de tiempo que de interés). Ya sea porque no lees ni los ingredientes de las croquetas y pa un libro que te has acabao, oye, esto tiene que validarse socialmente.
Sea como fuere, vuelvo a repetirlo. La dichosita comparación no tiene (de verdad, aunque no lo sepas) otra función que la de validarte como persona más culta que aquella que únicamente (por el motivo que sea) ha decidido consumir el material adaptado en lugar del original). Porque la comparación es la misma que comparar naranjas con un coche (de color naranja). Más allá del color no hay mayor similitud. Obviamente hablamos de narrativa, y claro, se está contando dos veces la misma (en principio) historia. Pero son medios tan diferentes… Lenguajes tan separados semánticamente. Que ponerlos a competir me resulta no sólo innecesario, si no tremendamente estúpido (a menos, claro, que te las quieras dar de culto).
Normalmente tu no estúpido. Por qué tu estupido, pregunta.
Ea, pues ahora que me he quitado de encima a los pocos lectores potenciales que tenía, vamos a proceder de nuevo a dar el discurso de por qué es mejor que dos iteraciones es mejor que se separen lo máximo posible. Y que ser original es meritorio, pero automáticamente no te convierte en mejor. Porque esa es otra. Definimos la calidad de una adaptación a otro medio en función de su literalidad. Eso sería como calificar a una persona de buen hispanoablante por traducir literalmente del inglés sin adaptarse a la nueva lengua.
La gracia de tener más de una versión de una cosa. Es que la experiencia difiera al repetir la interacción. Si tengo dos obras idénticas que me cuenten lo mismo exactamente de la misma forma, lo único que voy a hacer es repetir la misma experiencia; algo que ya podía hacer sin la nueva versión. No. La gracia del ejercicio es ver como de lejos podemos llegar, aprovechando las características inherentes del nuevo medio, sin perder de vista aquello que convierte (en este caso) a Proyecto Hail Mary en lo que lo define. Y ese «aquello» no es lo que a ti te gusta necesariamente, Jose Luis. Son las características intrínsecas de la obra, que si las retiraramos, la convierten en otra completamente diferente.
Me centro tanto en todo esto, porque hace nada escribí mis reflexiones sobre la adaptación cinematográfica de Proyecto Hail Mary. Y no suelo ser amigo de lanzarme de forma tan seguida a por otra versión de lo mismo. Creo que dejar distancia de por medio me ayuda a separar mejor ambas versiones (de lo que sea) y poder apreciarlas más como entidades independientes. Porque las comparaciones son odiosas, pero también inevitables. Dice esto mucho a favor de la película y la novela. Porque a pesar de haberlas disfrutado tan seguidas en el tiempo, cada una se ha sentido diferente. Y en esencia, la misma historia contada dos veces. Pero cada una aporta algo que la otra no tiene y viceversa. Esa es la gracia de poder acudir a dos versiones de la misma aventura. Una será más accesible que la otra, porque requiere mucho menos tiempo para ser acabada. Pero ambas me ofrecen algo que ir a buscar segun mi apetencia en ese momento.
Tú eres científico. Yo ingeniero. Juntos resolvemos.
Creo que la clave reside en lo bien escritos que están ambos protagonistas de la novela. No me canso de escucharlos. Y aunque en un caso es figurado y en el otro literal. La personalidad es la misma. El gran éxito de esta historia es lo equilibrada que resulta en sus proporciones de drama, humor, acción. Pero nada de esto funciona de forma tan imbricada como la relación entre sus personajes. Ambos son reconocibles en una frase. Y ambos se ganan un hueco en nuestro corazón. Así que volver a verlos siempre es una alegría. Pero más allá de la trama y los personajes, no hay mucho más parecido entre libro y novela.
Que suerte tenemos, que a narración de una historia tenga muchos más componentes (mucho menos importantes, pero igualmente imprescindibles) para formar su totalidad. Y es aquí donde el libro reluce de forma mucho más diferente. Mientras que la película está fantástica y pensada para contentar a un publico mucho más amplio (no hay nada peyorativo por mi parte en esta afirmación). La novela apuesta mucho más por su genero nativo, la ciencia-ficción. Y hago mucho incapié en la parte de ciencia (que sin ser yo científico de nada, a saber la validez que tiene realmente). Pero leer a Ryland Grace página tras página puede resultar agotador. No hay una sola cuestion planteada en el libro que no venga acompañada de varios párrafos de su «explicación científica». Y recordemos, que la mayor parte del tiempo asistimos a un monólogo interno. Ser Grace tiene que ser agotador.
Los momentos clave están ahi. Repetidos, cambiados de orden. Da igual. Se cuenta lo mismo, pero no se como explicarlo; el tono es diferente. La realidad es que se trata de una gran novela que a dado a luz a una gran película. Y es bonito cuando ambas se complementan de manera tan bonita. Es toda una experiencia ponerse la banda sonora de la película para leer algunos pasajes del libro. La armonización es completa. Asi que me acabó doliendo la boca de recomendar la película, del libro (que me ha gustado lo mismo) me vais a escuchar rajar otro rato largo. Y mira que me ha dado pena que la Edición Ilustrada de Nova, no venga con sobrecubiertas como otras de la misma serie. Y que literalmente traiga DOS ilustraciones (y de nuevo alguna mal maquetada y aparece antes de la escena narrada provocando el destripe de la misma). Independientemente de todo esto, una gran novela a la que se puede acercar cualquiera, pero sabiendo que se le va a hablar mucho de matemáticas, física o biología.



