En el periplo que estoy realizando a lo largo de todas las obras canónicas de Alien me estoy encontrando (como no podía ser de otra forma, claro) cosas mejores y cosas peores. En materia de videojuegos la verdad es que en general la experiencia ha sido más que satisfactoria. Lo cual no deja de ser irónico porque siempre anda uno con esa sensación de «quiero y no puedo» cada vez que sale un nuevo título. Sin embargo, la calidad de obras como Alien: Isolation, Alien: Rogue Incursion y Aliens: Dark Descent ha dejado de manifiesto que la saga no sólo puede ofrecer grandes experiencias jugables, si no además, hacerlo con buenas historias.
Quedaba, para cerrar el ciclo, echarle un ojo a Aliens: Fireteam Elite, que lamentablemente, era el patito feo del grupo. Porque a pesar de sus escasas ventas comerciales, todos los títulos mencionados previamente, han contado con cierto predicamento a nivel de crítica. No es el caso del título que nos ocupa hoy. La sensación cuando leía las críticas en su momento era de que se mantenía justo en el aprobado precisamente por ser un producto franquiciado de una saga de fuste. Que si en vez de aliens, hubieramos estado disparando a dinosaurios, la crítica hubiera sido implacable. Con estos antecedentes, me resultaba un poco complicado no acercarme de forma condicionada al juego, teniendo en cuenta también de que se trataba de un cooperativo online.
Y esta precisamente es la losa que Aliens: Fireteam Elite carga en la espalda. Si en lugar de centrarse en el online, hubieran diseñado una aventura de acción en tercera persona, con opción de jugar acompañado de amigos, probablemente la cosa hubiera sido muy diferente. Pero no nos adelantemos, porque Aliens: Fireteam Elite hace muchas cosas bien que no tengo claro que hayan sido tenidas en cuenta en esas críticas negativas de su época. Y creo que merece la pena ser justos con el título que ya os adelanto que merece la pena siempre que no os toque pagar una morterada por él.

Leer y pegar tiros.
Lo que más me llama la atención del juego, es su disimulada vocación transmedia. No se trata del primer título que viene acompañado con alguna novela o comic precuela para intentar impulsar algo sus ventas. En el caso de Aliens: Fireteam Elite, la novela Aliens: Infiltrator hace las veces de precuela, y ya comenté por aquí que se trataba de un libro muy entretenido. De literatura al peso, si. Pero que cumplía su función a la perfección. Cuando arrancamos el juego, estamos continuando directamente los acontecimientos de la novela, rescatando al protagonista de la misma.
Yendo más allá de este detalle, se hacen referencias constantes a personajes y situaciones de la misma. Que si bien no son necesarias para entender la trama del juego, aportan muchísimo a quienes hayan disfrutado de ambos productos. El doble tirabuzón llega, cuando descubres que uno de los secundarios de tu equipo, es el protagonista de otra novela todavía más desconocida de la franquicia Alien: Echo. De nuevo, una tontería para los no iniciados pero que demuestra saber hacer y cariño por la saga para aquellos que estén más empantanados en su lore.
Y la historia en sí misma del juego también es de lo más resultona. Pero uno no se quita la sensación, de que sus creadores querían marcarse una suerte de Destiny con una historia modular que ir expandiendo si el videojuego funcionaba lo suficientemente bien. Cosa que lamentablemente no ocurrió. Cada vez que llegas al final de la trama. Te dan a entender que una nueva amenaza podría estar en camino y que queda trabajo por hacer. Da igual que terminemos el juego base o la expansión Patógeno.

Todo muy bonito, pero aquí hemos venido, lo que viene siendo, a jugar…
Y en eso Aliens: Fireteam Elite no defrauda. Las aproximadamente 15 horas que nos ha llevado a dos jugadores con un sintético (temáticamente la inclusión de bots dirigidos por el juego a falta de jugadores humanos también se siente muy bien integrada) en terminar la campaña y el DLC nos lo hemos pasado francamente bien. Pero es aquí donde de repente empiezan a verse las costuras del juego. Ya que la campaña no es especialmente larga y las tres misiones de la expansión se sienten ridículas por el PVP de lanzamiento. Eso si, tendrás mil millones de piezas de ropa de personalización, otras tantas armas diferentes y mil cucamonadas que no valen absolutamente para nada.
Aquí es donde el agua empieza a entrar en la cubierta del barco a borbotones. Porque debido a su enfoque online, la campaña se siente como una excusa. Y el objetivo del juego queda reducido a repetir las fases una y otra vez mientras vas avanzando en un sistema de progresión clonado de cualquier Call of Duty de turno. Es verdad que las diferentes clases que puedes manejar se sienten muy diferentes, pero no tiene sentido ninguno cambiar equipo ni habilidades a poco que avanzas en la campaña cada modificación se siente como un paso atrás. Da igual lo divertido que sea jugarlo, la sensación de repetición se siente a la vuelta de la esquina,amenazante como un xenomorfo encelado. Y esto es probablemente lo que le valió las numerosas críticas en su momento.
Lo bueno es que ahora es un juego que resulta bastante económico (con todos sus paquetes de complementos como la Barbie)y cuenta con una campaña que merece la pena ser jugada si eres amante de la franquicia y andas metido un poco más en los entresijos de la serie. Muy recomendable de la mano de su novela y perfectamente obviable si tus objetivos se limitan a ver las películas de vez en cuando. Una pena, porque desluce un poco el conjunto de títulos ambientados en la saga y contaba con un potencial bastante interesante que hubiera brillado de haber sido explotado más alejado de las modas predomintantes.




