Durante el par de pasados años, se ha hablado largo y tendido de lo buenos (buenísimos) que son It Takes Two y Split Fiction. Dos juegos de Hazelight Studios con dos grandes puntos a favor. El primero de ellos, es que únicamente pueden ser disfrutados en cooperativo. Y hablamos de un cooperativo completamente asimétrico. Donde cada personaje tiene una función específica en cada nivel que no puede ser intercambiada de ningún modo por su compañero. Esto está llevado hasta tal punto que acompaña la narrativa del juego de forma indisoluble convirtiendo a este pequeño par de juegos en una experiencia extremadamente divertida a cuatro manos.
El segundo punto (y todavía más maravilloso que el primero) es la inexistencia de un loop jugable. Me explico. Un loop jugable es aquél conjunto de mecánicas de un videojuego que se van a repetir una vez tras otra hasta que lo acabemos. Por ejemplo, se me ocurre, en un God of War de los de toda la vida: entrar en una nueva zona, explorarla, un par de habitaciones con oleadas de enemigos, nueva exploración, jefe final. Y así una y otra vez. Y en estos dos juegos que menciono, ¡ese concepto no existe! Absolutamente en todos y cada uno de los niveles que afrontemos, se nos ofrecerá una nueva mecánica para cada jugador. Puede ser una más amplia que irá evolucionando a lo largo de varios sub niveles. O algunas totalmente efímeras que durarán apenas unos segundos.
Es este segundo punto fuerte el que verdaderamente hace merecedores a estos títulos de los galardones recibidos. Y nuevamente, nada de esto es aleatorio, todo obedece a la narrativa de la historia, elevando el medio del videojuego a cotas que sólo puede alcanzar por si mismo, desmarcándose de cualquier otro medio cultural. Pero aquí hemos venido a hablar hoy de Orbitals. Un juego muy disfrutón que intenta jugar en la misma liga de Hazelight Studios y que si bien sale airoso, se queda a muchísima distancia de sus comparaciones más directas.

Lo de loh dibujitoh chinoh…
Pero entremos en este lugar por el acceso secundario. Porque el gran punto fuerte de Orbitals y donde se desmarca de cualquier otro producto, reside en su apartado gráfico. La estética del juego imita las series de animación niponas de los años 80-90. Y podemos afirmar sin dudas que se trata de uno de los objetivos mejor conseguidos de todo el juego. Ya desde la introducción uno se siente transportado a esas mañanas de sábado con tostada de nocilla y vaso de leche en las que veíamos como Son Goku y Vegeta se aplaudía la cara, como las leyes de la física no se aplicaban a los campos de fútbol japoneses o como desmentir irrefutablemente la cantidad afirmada de sangre que cabe en el cuerpo de un Caballero del Zodiaco.
Si recuerdas todo aquello con cierta nostalgia, (y estabas de acuerdo en que el Señor del Antifaz era uno de los casos de mansplaining más flagrantes de la época) y encima cuentas con alguien que la comparta; estás de enhorabuena. Orbitals sin duda alguna es tu juego. Y no me refiero únicamente a las cinemáticas (que dan la sensación de estar viendo una serie de la época), los propios momentos de juego (de gameplay que se dice) también parecen extraídos del mismo tipo de contenido. Todo lo visual y sonoro está mimado al detalle y nos transfieren en todo momento a otro tiempo pasado que necesariamente no siempre fue mejor, pero que recordamos con ternura.
Y aquí llega uno de los dos puntos débiles del juego. Su historia. Aunque resultona y no demasiado mal llevada. Se nota ligeramente atropellada, un pelín confusa y con un final algo precipitado. Aún así no es difícil conectar con ella y es probable que soltéis alguna lagrimilla llegando a los compases finales del título. Pero da algo de rabia que estanto todo lo demás tan bien rematado, sea precisamente el guión el que no termina de estar bien redondeado (y ojo, que soy consciente de que las referencias no están conformadas por el material más elevado del mundo). Pero hay algun engranaje que no termina de estar bien engrasado del todo y chirría un poco.

Lo de aporrear botones «a dobles»…
Afortunadamente hablamos de un videojuego y no de una serie, por lo que este fallo que comentamos es un problema menor. Aquí hemos venido a jugar y el cuerpo lo sabe. Y la experiencia, nuevamente, es en general muy positiva y satisfactoria. Sin embargo, las comparaciones son odiosas, y los referentes videojugables perseguidos, claramente se quedan muy por encima de lo aquí logrado. Pero primero subrayar que nos encontramos ante una propuesta jugable muy sólida, divertida y que cumple con todos los mínimos necesarios e incluso los supera en algunos momentos.
Los rompecabezas a resolver entre dos jugadores están muy bien diseñados, son retantes y tienen la dificultad justa para no resultar frustrantes en ningún momento. Todo está relativamente bien explicado en todo momento y ya me parecería raro que nadie se perdiese si de verdad hay dos cabezas pensando en todo momento. El problema es que la asimetría es algo vaga. En este caso las mecánicas vienen marcadas no tanto por el diseño de niveles (aunque obviamente el puzzle a resolver será determinante a la hora de ejecutarlo) como por los objetos que lleven equipados nuestros protagonistas (siempre una combinación de dos entre un surtido de unos seis más o menos) y dichos objetos son intercambiables, al menos al inicio de cada nivel. De manera que los roles son perfectamente intercambiables. No es algo negativo, simplemente no llega tan lejos como los referentes previamente mencionados.
El juego en ningún momento te deja vendido con un mal control o un mal giro de cámara. Y en general, todo lo planteado es divertido y satisfactoriamente ejecutable. Un título que merece mucho la pena, también si tenemos en cuenta su exclusividad para la consola de Nintendo. Y que sin ser redondo, ofrece unas 8 o 9 horas de juego muy apañadas donde lo pasaremos bien en compañía de un amigo. Su gran punto fuerte es su estilo artístico que a la vez condicionará si os acercáis a él o no, pero aquellos que lo hagan no se sentirán defraudados. Incluso para aquellos que vengan con las expectativas más elevadas de haber jugado a otros juegos similares anteriormente…



