Tengo que reconocer que cuando se anunció el proyecto; integrado dentro de lo que iba a ser el nuevo universo cinematográfico de DC Cómics, me hice un poquito de pipí encima. Bien pudiera ser por miedo (a fin de cuentas el intento anterior fue catastróficamente horrible, y la vuelta al ruedo se realizaba en el terreno de la series en lugar de una apuesta más arriesgada en salas comerciales con un largometraje). Bien pudiera ser de la emoción (Green Lantern es uno de mis conceptos superheróicos favoritos).

No deja de fascinarme como de dificil resulta encontrar el balance adecuado cuando se adaptan grandes personajes con años de historias a sus espaldas. Pero cuando se consigue hacer bien (y Lanterns lo hace) se genera una magia especial. Como si todo en el universo estuviera en el sitio correcto y nosotros como espectadores en el centro de todo. Resulta precioso ver como los creadores de la serie entienden a la perfección a los personajes, y demuestran con su saber hacer que se han leído lo que cualquier nerd les exigiría para dirigirles la palabra. Pero a la vez entienden el nuevo medio al que nos estamos trasladando y no les tiempla el pulso a la hora de decidir soltar lastre y dejar cosas muy chulas atrás (porque no funcionarían correctamente), provocando nuevamente que el mismo nerd les vuelva a retirar la palabra.

Lanterns es una de esas series que puedes disfrutar (y mucho) tanto si te sabes de memoria la historia de los personajes, como si para ti en vez de una serie de superhéroes es una sección del Leroy Merlin. En ningún momento te vas a sentir ni perdido, ni defraudado. Sí, hay superpoderes, rayitos y gente que vuela. Pero el tono de la serie está más cercano a un True Detective (sin llegar a ser tan «rural») que el de cualquier marvelada que puedas ver en Disney+. Y mira que de nuevo, mis prejuicios me traicionaron. Porque mi primera impresión fue desconfiar de que una serie sobre policías intergalácticos podría ambientarse en Nebraska. Es verdad que no se trata de una de las series más caras de la historia. Pero todo obedece a la narrativa y no a la falta de presupuesto.

Hal Jordan y John Stewart. Epi y Blas. Las dos caras de una misma moneda…

En el día más brillante…

Voy a repetirlo. El tono y el balance de la serie lo son todo. Mi enfoque es el de aquél que se ha estado empujando tomo tras tomo de Green Lantern por orificios desde hace varias décadas. A mi no se me iba a escapar ninguna referencia. Y como no es de bonito. Que he disfrutado estas ocho semanas de visionado junto a un par de amigos, de los cuales estoy bastante seguro que al menos uno no tenía nada claro por donde le daba el aire al arrancar la serie. Y al otro os puedo asegurar que no le puede importar menos las movidas que le pueda venir a contar yo de que «si Geoff Johns escribío hace 10 años noequé de noecuantos«.

Y durante estas ocho semanas se ha hecho la magia. Han sido semanas de esperar al lunes nervioso. Con ganas de saber como sigue la historia. Cada uno desde su rinconcito diferente en base a sus experiencias pasadas (o la ausencia de ellas) con el personaje. Y a todos nos ha funcionado de principio a fin. Venga, barramos un poco para casa. Si eres de los mios, vas a ver muchísimas cosas en esta serie que no te van a cuadrar de entrada. Se han recolocado muchas piezas conocidas en un tablero diferente. Porque ahora vamos a jugar a un juego diferente, aunque utilicemos los mismos componentes de siempre.

Sabed, si no lo sabéis ya; que Green Lantern es uno de los personajes superheróicos que mas han cedido el testigo a lo largo de los años. Cuatro, son cuatro, los más conocidos para portar el anillo en defensa de la Tierra (aunque ahora, así de memoria estoy seguro de que podría mencionar al menos 3 o 4 más). Por no hablar de que hay al menos miles de sectores en el universo cada uno con su correspondiente Lantern. Cuando tienes que enfrentarte a semejante bagaje, la decisión suele derivar por elegir a uno de ellos (posiblemente el primero) y no orbitar demasiado lejos para no perderte. En este caso los creadores se aventuran a coger a varios de ellos y reestructurar por completo sus relaciones establecidas para crear algo completamente nuevo, pero sobre todo, tremendamente interesante.

Después de un traje completamente CGI… había que dar un giro radical al vestuario…

… en la noche más oscura…

Lanterns es de esas series que sobre el papel, parecen que no debieran funcionar. Pero cuando se mete en harina, todo encaja con precisión milimétrica y se mueve como la mejor engrasada de las maquinarias. Los protagonistas estan increibles. La relación entre ambos Lanterns es completamente apócrifa para los lectores del cómic, pero funciona TAN bien, que ya está tardando DC en sacarse algún evento de la manga para reescribir su historia y adaptarla a lo aquí acontecido. La sheriff del pueblo es otro de esos papeles que se roba la pantalla con cada aparición.

Lanterns es de esas series de las que me da rabia no poder hablar más (pero claro, si quiero que la veáis no ganaría mucho destripandoos nada) porque de verdad es que recordarla mientras escribo me está transmitiendo una buena cantidad de sensaciones positivas. No me ha cambiado la vida. No viene para revolucionar nada. Pero es que es tan entretenida. Te tiene tan intrigado por saber lo que va a pasar sin que en ningún momento se sienta tramposa o que oculta información deliberadamente para estirar el chicle… Y cierra todas sus tramas perfectamente a la vez que deja algún nuevo cabo suelto por si funciona lo suficientemente bien como para contar con alguna secuela (o rescatar personajes en alguna película si fuera menester).

Claro que ha habido muchas cosas que me hubiera gustado ver. Junto a todo lo que han cambiado que me ha encantado, hubiera metido 20 episodios más contando muchas cosas que me encantan. Y entonces la hubiera cagado a lo grande. Porque ya hemos dicho que la mayor virtud que tiene Lanterns, es que está perfectamente medida. Que el mayor acierto de sus guionistas ha sido el saber qué dejar fuera, qué meter ahora; y que semillitas plantar de cara a un posible futuro. Todo sin ser pretencioso, y con una madurez envidiable (madurez, que no adultez) así que terminad conmigo: «…ningún mal escapará de mi vigía. Que aquelos que adoran el poder del mal, teman mi poder: ¡La luz de Green Lantern!»

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