Resident Evil ha sido de esas películas de las que he salido con ganas de hablar de muchas cosas. Así que es bastante probable que me dedique a tirar balones al aire que luego no me de tiempo a recoger. Porque para empezar y primero de todo, Resident Evil ha sido la película que me ha llevado a ver cine de terror de vuelta a salas comerciales. Lo siento, pero es algo superior a mis fuerzas. No tengo nada en contra de que si te asustas, José Luis, reacciones de la forma más masculina posible proferiendo algún alarido particularmente elevado. Tampoco tengo mucho problema (aunque ya me va cansando) que para que no se note la robustéz de dicha masculinidad, acompañes el gritito de algún que otro improperio que refuerce tu valentía incontestable.

Que narices, si es que me parece que es hasta parte de la experiencia de ver terror en el cine. Compartir el miedo y los nervios. Cero problemas con eso, de verdad. Lo que me enerva realmente es esa gente que interpreta que los silencios de la película son para que ellos los rellenen de esa genialidad y desparpajo que se están echando a perder detrás de un mostrador o en la barra de un bar. A fin de cuentas, el cine es una actividad social, por ello deberíamos ser conscientes de que tenemos que disfrutar de la película ENTRE TODOS, no sólamente tú y tus dos colegas de butaca. Esto no es un problema exclusivo del horror, pero es verdad que es de las géneros donde más doloso resulta.

Pero oye, a veces uno arriesga y gana. Y pese a mi reticencia absoluta a ver pelis de hacerse cacota en el cine. Me dejé arrastrar por el interés de los buenos amigos y de unas críticas que si bien intento en primer lugar no escuchar, y en segundo, que tal y como me entren por un oído, me salgan por el otro. Sumados al hecho de que lo poco visto en el trailer me había, quizás no gustado, pero sí despertado muchísimo la curiosidad. Y por último, que el director de la cinta, Zach Cregger, me sorprendió gratamente con Weapons (Barbarian no la he visto todavía). Pues oye, que el que no arriesga no gana. Y vaya si ganamos, Señor Stark. Vaya si ganamos.

Otro acierto de la película es convertirte en el protagonista, si eres de los que a partir del tercer tramo de escaleras ya resuellas…

Cuando destilas algo muy fuerte, o te quedan las zurraspas, o la esencia…

Es otra cosa que llevo décadas rumiando, y algo menos de tiempo pregonando. Las adaptaciones, tienen que ser lo más diferentes posibles a su material original (un momento José Luis, déjame acabar). Mientras que a la vez, conserven la ESENCIA de ese material original que adaptan. No me aporta nada ver la misma historia calcada dos veces porque ante la competición de ambas, las comparaciones son odiosas y claramente una de las dos va a salir perdiendo. Sin embargo, dos iteraciones de una misma historia pueden aportarme dos cosas igualmente valiosas si se separan la distancia adecuada. Lo verdaderamente jodido es dar con la tecla. ¿Quién determina cuál es la verdadera esencia de algo? Supongo que cada cual mirando en lo hondo de su corazoncito, o si no somos capaces de ser honestos con nosotros mismos, pues de lo que salga al pasar el dedo por el sobaco o la ingle…

Y es aquí dónde Resident Evil se marca su primer gran acierto. No voy a contar prácticamente nada porque creo que es de esas películas que mientras más sorprenden más divertidas son. Y quiero ir a favor de obra con esto. Pero en esta ocasión (que no llevamos pocos intentos, ¿eh?) los guionistas pasan muy fuerte de adaptar ninguno de los juegos. Tampoco intentan continuarlos, o precuelearlos (me lo acabo de inventar, lo sé) ni hacer un spin-off ni arrimarse por ningún derrotero a la saga de videojuegos. A cambio. Asumen de forma completamente autoconsciente el material de referencia. Lo descomponen a sus partes más básicas. Y con esos mismos ladrillos construyen algo completamente nuevo.

Da igual que no aparezca el logo de Umbrella, José Luis. La película, con todo lo extraña que pueda resultar a primera vista. Respira Resident Evil por cada poro. Y lo hace tan bien, con tanta sutileza, con tan buen gusto. Prácticamente cada secuencia es una oda a algún momento de algún juego, sin sentir la necesidad de parafrasearlo. Y lo hace en una doble vertiente. Con el terror más absoluto, y con la comedia más inteligente que he visto en una cinta de miedo en mucho tiempo. Porque si, reinvidiquemos que la comedia de terror es un género que bien hecha, saca lo mejor de dos mundos. Y por favor asumamos de una vez que aquellos capaces de reirse sin complejos de aquello que más les gusta son aquellos que mejor lo entienden y más lo aman, porque no se avergüenzan ni de lo bueno, ni de lo malo (que todo tiene un poquito de cada).

No hay mansión, porque nadie se cree que la clase media americana tenga esos casoplones, pero no serán pocas las localizaciones que os recuerden a estar como en casa…

Que la falta de paraguas no te impida ver las plantas verdes…

Resident Evil es divertidisima. En el sentido de entretenimiento, pero también en el de la risa. Y es algo que si os paráis a pensar, tiene mucho sentido. No son pocas las entregas de la saga que tienen algún momento que no se toma nada en serio lo que está ocurriendo (si, te miro a tí, Leon volteretas Kennedy). Pero vuelvo a repetir que Zach Cregger entiende de tal manera el material en el que se está basando, que mantiene el tono perfecto durante toda la película. Ni un sólo susto se le queda largo, ni un sólo chiste corto. Y si hablamos de como está rodada… Lo de los movimientos de cámara de esta película dan para hacer un reportaje únicamente hablando de ellos.

Y no se trata de la revolucionaria (y ahora desesperante) cámara en mano operada por señor que le cierran el estanco. Que oye, en cintas como 28 días después fue una revolución y tu te veías venir a los de decathlon con ese meneo de cámara y te faltaba metro de Londres para correr. Me refiero a que quién haya tenido un mando en las manos (y claramente Cregger lo ha tenido) reconocerá movimientos de cámara que nosotros mismos realizamos en determinados momentos del juego. Hay escenas con una narrativa que te vuela la cabeza y tienen lugar en apenas 4 o 5 metros cuadrados, y consigue una tensión digna del cuello de Fernando Alonso a base de montaje y encuadre.

Y lo vuelvo a repetir. Es que Resident Evil es condenadamente divertida. Y a más la recuerdo (porque esperate que vuelva a verla que me va a faltar menos y nada) más me cuesta entender porqué es TAN Resident Evil si al mirarla por encima es lo MENOS Resident Evil que se ha hecho nunca. Y mira que sabéis que no querría yo ser una de esas personas que sólo usa maximalismos y gusta de sentar cátedra cuando habla. Que luego se generan las expectativas y la culpa es mía porque eso no se hace (y vuestra por tontos, por hacerme caso). Pero de verdad, es de esas películas donde me lo he pasado tan bien, que no puedo dejar de invitaros a que vayáis a verla, que si os toca un tonto en la sala, pues ya sabéis lo que tenéis que hacer…

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