Estas cosas me encantan. Quake tiene ya la solera de 30 añazos a sus espaldas. Y aunque no va a colapsar ningúna preventa, está más vigente que nunca. Pero antes quiero hablaros un poco de Nightdive Studios. Que no son los creadores del juego (estos serían Id Software) pero son los responsables de que jugar a Quake sea más divertido que nunca. Nigthdive son un estudio especializado en traer de vuelta remasterizaciones de juegos clásicos como Doom, Doom II, Doom 64, las dos entregas de System Shock, ShadowMan, Forsaken, Powerslave, la trilogía original de Turok, Star Wars: Dark Forces, el videojuego de La Cosa y un largo etcétera…
La clave del trabajo de estos señores radica en la excelencia. Y os váis a sorprender. La excedencia no se basa en hacer ningún tipo de malabarismo ni floritura imposible. Nightdive Studios se ha hecho famosa por adaptar los juegos que remasterizan de forma impecable a nivel técnico. Mejorando su rendimiento y calidad gráfica sin tener que entrar en el jardín de volver a rehacerlos de cero. Y los dota de las mejoras de calidad de vida suficientes para que jugarlos hoy en día sea perfectamente satisfactorio. Sin carambolas, sin tener que reinventar la rueda. Rescatar y dejar brillante como el oro lo que ya funcionaba en su momento.
Hace unos años, por carambolas de la vida decidí hacer con una copia de Quake para mi PC sin saber que lo que estaba comprando, no era el juego original, si no la versión remozada de Nightdive. Tendiendo en cuenta que los propios creadores del juego han decidido que es esta la versión definitiva de su propio juego dice mucho a favor del mismo, y no necesariamente nada sobre mi despiste. Fue toda una experiencia, el juego sigue siendo divertídisimo y completamente frenético, pero había una cosa que no terminaba de entender debido a que lo jugué a una edad en la que uno se tiraba de cabeza a la piscina sin mirar siquiera si estaba llena…

Scourge of Armagon, Dissolution of Eternity… y Dimension of the Past.
Los más jóvenes no creo que entiendan muy bien lo que voy a decir (o probablemente estoy siendo bastante condescendiente). En 1996 los juegos salían completos. No había parches de día uno para arreglar lo que no había salido bien. No había pases de batalla. No había compras ingame y sobre todo. No había DLCs. Con suerte, si el juego en cuestión tenía el suficiente éxito. Podía contar con una expansión. Que al contrario de una secuela utilizaba toda la instalación previamente realizada para añadir mapas, fases o escenarios nuevos. Sí, efectivamente suena igual que un DLC, solo que no se descargaba. Ibas a la tienda y lo comprabas en su caja. Algunos ni siquiera necesitaban tener instalado el juego base.
Quake fue de esos juegos que contaron con nuevos episodios que continuaban la historia (porque sí, Quake tiene historia. No se contaba con cinemáticas pero entre el manual, la propia jugabilidad y algún texto suelto uno podía hacerse una idea de por qué estabas haciendo lo que estabas haciendo). En 1997 aparecieron dos packs de misiones adicionales que nos mostraban como las aventuras del Ranger continuaban después de haber acabado con el villano de la historia. Si te había gustado la cosa, podías arañarle algunas horas más al juego, lo que siempre es de agradecer dado que encima, se trataba de dos «campañitas» de lo más apañadas.
Es muy típico que la comunidad también desarrolle niveles adicionales de los que no soy particularmente fan. Puesto que aunque reconozco que hay muchísimo talento por ahí repartido y existe contenido fanmade de elevadísima calidad; bastante me cuesta ya dar abasto al contenido oficial existente como para meterme en camisas de once varas. Comento esto porque en 2016, con motivo del vigésimo aniversario del lanzamiento del juego, se lanzó una tercera expansión llamada Dimension of the Past completamente gratuita. Para mi pasó un poco desapercibida por este aroma a contenido amateur que desprendía. Lo cual vuelve a demostrar una vez más una falta de criterio absoluta por mi parte.

Dimension of the Machine, Call of the Machine y Dawn of the Machine.
De momento hemos repasado un poco la historia de Quake. Pero la verdadera «chicha». Aquello que afirmaba al inicio del artículo que me volaba la cabeza. Es de lo que vamos a hablar en la recta final. Porque nadie da duros a pesetas. Salvo que a veces, alguien lo hace. Y generalmente suele ser algo mucho más valioso de lo que parece a simple vista. Cuando en 2021 Nightdive nos trajo de vuelta la versión mejorada de Quake (gratuita para aquellos que ya contaban con el juego) lo hizo con un pan debajo del brazo. Un nuevo episodio completo llamado Dimension of the Machine. Y aquí es donde me callan la boquita, porque no tiene nada que envidiar a las campañas originales diseñadas por Id Software. Si me apuras, narrativa y mecánicamente son incluso mejores gracias a toda la sabiduría adquirida por la industria en 30 años de aprendizaje.
La cosa estaría «solamente» bien si se quedara ahí, pero es que hemos recibido dos expansiones más para el juego SIN TENER QUE SOLTAR NI UN DURO ADICIONAL. La última de ellas llamada Dawn of the Machine y recién salida del horno por el 30 aniversario. Después de un par de días jugándola no puedo hacer otra cosa que valorarla de forma extremadamente positiva. Narrativamente lleva el juego a cotas más elevadas haciendo una especie de meta lenguaje con todo lo ocurrido hasta ahora. Y no soy un experto en Quake y por no tener una historia super ajustada tampoco tengo grabado a fuego todo lo jugado. Pero estoy bastante seguro que lo que hace esta expansión de hacerte rejugar ciertos niveles con nuevos objetos desbloqueados (casi, sólo casi, como si se tratara de un metroidvania muy básico), no se había hecho hasta ahora.
Preparando este artículo me he encontrado con un diagrama complejísimo que explica como conseguir todos los objetos y armas de la expansión y por lo tanto el «verdadero» final del juego (que estoy bastante seguro que no he visto). Y no pasa nada. Estoy más que satisfecho con lo jugado. Pero me pone muy contento que quien quiera todavía pueda dedicarle aún más horas. Y todo, de nuevo, sin pagar ni un duro extra si ya cuentas con el juego en tu biblioteca. Sólo por la media docena de horas adicionales de juego taquicardico (de verdad, no suelo jugar ya con ratón y teclado, pero acababa cada sesión con el corazón acelerado y las manos agarrotadas) y no porque el juego de miedo. Sino por lo trepidante de su acción. Si nunca has jugado a Quake, ahora mismo vale hasta el último euro que te estén cobrando (unos 10 euros en Steam) y si ya lo habías hecho, merece la pena que te acerques de vuelta a probar aquello que aún no haya pasado por tus manos. Si Quake era un juego redondo, estamos a un par de aniversarios de que alcance la cuadratura de ese mismo círculo.



