Si el otro día me planteaba la futilidad de recomendarle a nadie E.T. recién entrado 2026; la idea de hacer la misma aproximación a Parque Jurásico se me antoja ya disparatada. No se me ocurre nadie que a día de hoy, teniendo edad suficiente para bucear un poco en las filmotecas a su disposición, no se haya acercado a esta obra maestra del fantástico y no haya quedado cautivado. Pero a la vez, en esta maldita costumbre que tengo de cuestionármelo todo, quizás puedo estar siendo dogmático o lo que los chavales ahora denominan pollavieja. Quizás a lo que te has acercado es a alguna de sus secuelas. O lo mismo ni eso.
No voy a contar aquí batallitas, porque me comería todo el espacio reservado para reflexionar sobre la película y dejaría una marca tan indivializada que de poco o nada serviría a quién la leyera. Pero baste decir que por circunstancias personales, poseo una conexión especial con la cinta de Spielberg que hace que se trate de una de mis películas favoritas de todos los tiempos. A la que acudo recurrentemente con una lupa de tamaño descomunal para examinar como le va afectando el paso del tiempo. Y no deja de sorprenderme cada vez que vuelvo ver como se mantiene completamente estoica.
No hablo únicamente de los efectos visuales, que teniendo en cuenta como se ven a día de hoy (recordemos que es una película de 1993, yo no me conservaba tan bien con 33 años), es para que se te caigan los cojones al suelo. Es que a nivel de guión, estructura o interpretaciones es verdaderamente ejemplar. Es el máximo exponente (quizás junto a Tiburón) de que una película diseñada para el gran público no tiene que enfrentarse a lo que consideramos como alta cultura. Sí, quizás la idea de dinosaurios devorando turistas se aleja mucho de ese cine tan bien valorado por la critica con temas sociales o mafias. Pero ya me resulta dificil imaginar a alguien con criterio encontrandole defectos a Parque Jurásico.

¿Sale alguien ahí fuera y levanta la falda a los dinosaurios?
No es sólo que la premisa de un parque de dinosaurios (y TODOS, literalmente TODOS los niños del mundo en algún momento pasan por ese momento de amor y fascinación por los dinosaurios) ya sea lo suficientemente atractiva para todos. Es que nos encontramos ante un Steven Spielberg en completo estado de gracia. Puedo extenderme hablando sobre por qué motivos cada vez que nos sentamos ante una de sus películas estamos viendo el trabajo de un superdotado para la narración cinematográfica. Pero ninguna de las palabras sería mía y seguramente muchas serían lluvia sobre mojado.
La caligrafía casi milimétrica del director, una de sus señas de identidad, aquí brilla con una intensidad propia. No sobra un puñetero plano, y si faltara tan siquiera el más cortito de los que ya existen, probablemente todo el castillo de naipes se desmoronaría como hace el parque en cuanto Denis Nedry pulsa un botón. Hay muy pocas películas que se merezcan el adjetivo de «perfecta», y Parque Jurásico es una de ellas. Pero tiene el mérito de no ser El Padrino y jugar en la liga de la venta de cubos gigantes de palomitas y coca-colas de litro y medio.
Lo fue en su momento. Y lo sigue siendo ahora. Y aunque ha generado una buena retahila de secuelas. La original (como por otra parte suele suceder en un elevado porcentaje de casos) se mantiene brillando a una distancia considerable del resto (y conste que soy bastante fan de la secuela, e incluso disfruto bastante con la tercera, lo del World ya me cuesta bastante más y no he sido capaz de llegar a Dominion). Quizás es la nostalgia la que se expresa a través de mis dedos, escribiendo cosas que no son reales y confudiendo hechos con opiniones. Pero me sorprendería mucho estar equivocado en esta ocasión.

La vida… se abre camino…
No es sólo el talento de Spielberg, que al final es quien lleva el timón. Es que posiblemente nos encontremos ante la obra cumbre de John Williams en lo musical. El compositor británico está en mi mente al frente de un panteón extremadamente privilegiado en el que no cohabita con nadie más. Creo que no existe una banda sonora suya que no me vuelva completamente loco. Pero lo que hace en Parque Jurásico me parece completamente celestial (no se como ponerme más cursi, de verdad que no).
Y claro está, nada de esto funcionaría sin los dinosaruos (porque también podemos hablar de toda la imaginería y el diseño de producción del parque; no daban pocas ganas de tener merchandising oficial del Jurassic Park, o alguno de los coches, o esas puertas gigantescas…). Se trataba del elemento más arriesgado de toda la película. En el más nimio instante en que uno de los bichos no pareciera real, todo se iba al fango. Lo alucinante no es que lo consiguieran con una combinación PERFECTA de animatrónicos y efectos por ordenador. Lo que no cabe en la cabeza de nadie es que a día de hoy esa mezcla a partes iguales hace que prácticamente no chirríe ni uno solo de los efectos (alguna escena muy concreta, y aguantan el tipo mejor que muchos más contemporáneos).
He intentado ser medianamente argumentativo. Estoy seguro de que lo único que he conseguido es decir que la película me gusta muchísimo porque: DINOSAURIOS. Si al menos, por pesado, consigo que si eres ese unicornio que no ha visto la película aún (o peor todavía, has visto las nuevas y por lo que sea has decidido no mirar a ver de donde venía semejante despropósito) y con estas palabras consigo que le des una oportunidad (y encima te gusta). O si eres de esos que la disfrutaron en su momento, pero no te has animado a volver a darle una oportunidad. Esta noche me iré a la cama más que satisfecho. Por favor… arriesguensé.



