Hoy es de esos días (será el calor) que me va a costar hacerme entender. Que voy a quedar como un pedante haga lo que haga. Y lo más grave de todo, que voy a ser algo injusto con una obra. Hoy es de esos días que mi madre me vería y diría con gran pesar: «Hijo mio, no te reconozco, pareces cualquier otro crítico de cómic». Que le vamos a hacer, todos somos humanos, y aunque es marca de esta casa el querer sobreponerse a prejuicios y el desear balancear con gusto y delicadeza la objetividad (irreal) y la subjetividad; no siempre se puede.

Voy a intentar dejar marcados y cerrados mis prejuicios para con Los Maestros Inquisidores en la presentación, ya que estos son míos exclusivamente y como he dicho antes, ni son justos, ni deberían interesaros. Pero de nuevo os recuerdo que estamos en una columna de opinión, así que yo que se, no se me hace tan raro que queráis leer la mía. Siempre me ha costado muchísimo acercarme a obras como Los Maestros Inquisidores y a cualquiera (las hay a patadas) que comparten muchísimos elementos de estructura, narrativa y diseño.

Estas colecciones (bastante longevas, lo que realmente no hace sino demostrar que poseen más calidad de la que en primera instancia estoy dispuesto a otorgarles), me recuerdan a lo que ofrece Netflix en el ámbito de la televisión / cine (no vamos a cerrarnos posibles vías de huida). Pintan entretenidas sobre el papel, con un dibujo con la calidad justa para parecer mucho más espectacular de lo que realmente es. Pero cuentan con un mundo interesante, con algún gimmick realmente chulo. Y nada de esto es algo malo. Es totalmente lícito disfrutar de unos huevos fritos con patatas en una venta de carretera, no todo tiene que ser nitrógeno líquido y menú degustación de 120 platos.

El dibujo es correcto, pero para mi gusto pierde calidad en las distancias cortas.

El vagón de la tontería.

Está muy bien querer leer algo todos los días que te cambie la vida, que te revolucione los esquemas o que te remueva las tripas de formas nunca antes vista. Y aunque ese es el objetivo de muchos de nosotros, dado el volumen de viñetas que consumimos. Sería estúpido pensar que es algo que vamos a lograr con todas las obras que caigan en nuestras manos, por mucho que nos esforcemos al filtrar. Y siendo aún más realistas, no es siquiera algo a lo que debiéramos aspirar, como digo, está bien disfrutar de vez en cuando de obras de «segunda fila» que nos hagan felices igualmente.

Por eso me sorprende, como consumidor de grapa superheroica en abundancia, lo poco predispuesto que me he acercado a esta obra de buena mañana. Porque Los Maestros Inquisidores no sólo no pintan mal. Es que además ese formato de serie de streaming, donde un guionista principal hace las labores de showrunner desarrollando la trama principal y coordinando al resto de artistas que desarrollarán cada volumen de la aventura; es completamente mi mierda en otros formatos narrativos. De nuevo tengo que aprender a ser más crítico conmigo mismo y no tanto con el trabajo de los demás.

La lectura de página a veces puede resultar confusa…

La última piedra en el el camino de la autoaceptación, sin embargo, ha sido la más grande y difícil de saltar (casi he tenido que rodearla y ni por esas). La primera toma de contacto con el cómic, en su edición española, publicada por Yermo Ediciones ha sido un poco atropellada por ser sutil con el término. No sólo la fuente elegida (la misma que en la edición francesa) para el prólogo e introducción es criminal para la vista. Nos presenta una cantidad de información, que a mi entender debería ser introducida durante la lectura de la propia obra. Editores de cómic. Mapas: bien. Enciclopedias de 4 páginas antes de ver una sola viñeta: mal.

Pero el gran problema ha sido la traducción. Soy plenamente consciente de que en pleno siglo XXI las traducciones se realizan con algún tipo de asistencia digital. Yo mismo lo hago con los relatos que publico en esta misma página (aunque por otra parte, ni soy traductor, ni cobro un puñetero duro por ello) y aunque intento darle un repasito a lo que me vomita el algoritmo, tampoco me mato, que no me da la vida. Pero en una obra publicada con este mimo (repito que el trabajo de Yermo suele ser ejemplar) me han chirriado hasta el infinito frases como «intuyo que estaba herido aquí y allá… pero no afectó en nada a su forma de desplazarse» cuando el contexto de la imagen claramente nos indica que debería ser algo así: «intuyo que le hirieron aquí y allá (refiriéndose a zonas del lugar que están investigando y no al cuerpo del agresor)…». Una pena que tanto Yermo, como DARUMA Serveis Lingüistics no hayan repasado mejor el texto.

Cada Inquisidor tiene su propio poder especial. Obeyron realiza copias de si mismo, y Sasmaël tira rayos por el culo…

Bueno, ¿y si nos dejamos de tonterías?

Aunque todavía me queda alguna crítica más puntual, vamos a ir centrándonos en lo positivo. Que ya sabéis que suele ser la marca de la casa (eso y hablar de los Josés Luises, de nuevo pido disculpas a los Josés Luises del mundo). Es verdad que me costó dejar a un lado todo lo expuesto hasta ahora. Y que después de tantos «peros» no me encontraba en la posición más ideal para que Los Maestros Inquisidores acabaran siendo de mi agrado. Así que pido una ovación para el cómic. Los que penséis que puede ser de vuestro agrado y os parece que me quejo de estupideces (que lo son) podéis subirle un par de puntos más la nota (que si José Luis, que ya se que yo no doy notas).

A pesar de todo, me lo he pasado bien leyendo las dos historias que componen este primer volumen español. Quizás me haya resultado más estimulante la segunda, ya que me parece que el misterio a resolver en sus páginas tiene más «chicha» y podemos vislumbrar algunos hilos más del tapiz de la meta trama general (cada episodio se corresponde con un Inquisidor y en el último se reúnen todos los aparecidos hasta la fecha para enfrentarse a una amenaza mayor). Y de verdad que el formato de serie que utiliza me resulta super atractivo. Lamentablemente como he dicho, a pesar de todo lo bien que se ha escrito en la trama y la creación del mundo, el dibujo me flojea en según que momentos (sobre todo al acercarnos a los primeros planos) y los diálogos, incluso aunque estuvieran bien traducidos, me parecen bastante planos y maniqueos.

Pero tengo intención de seguirla. Eso es bueno, especialmente partiendo de tan mala posición de inicio. Si. También quiero seguir Saga o El Incal. Que narices, hasta quiero seguir Mortadelo & Filemón por lo que Los Maestros Inquisidores no se encontrarán los primeros de esta lista. Pero su lectura, ha sido extremadamente valiosa, permitiéndome quitarme de encima (al menos parcialmente) numerosos prejuicios y tonterías que no sólo no me benefician, si no que entorpecen mi crecimiento personal y como divulgador.

La segunda historia cuenta con peor dibujo, pero mejor guión…

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