Casi inmediatamente tras haber acabado el juego principal regresamos a Star Wars: Outlaws para volver a ponernos en la piel de Kay Vess en una nueva misión. Y digo misión porque en esta ocasión, al más puro estilo Casino Royal el Imperio nos «contratará» para ganar una partida de sabacc de grandes apostadores. Vess no es muy amiga de los imperiales, pero estos han falsificado un holograma suyo que la incrimina como agente doble imperial y con lo que nos ha costado ganarnos la reputación de chunga no está la cosa para tirarlo todo por tierra.
La misión debería ser sencilla: Encontrar la Morenia (la nave donde tendrá lugar la partida), ganar a todos los participantes del evento principal y recuperar la localización de una luna perdida llena de recursos valiosos. El problema es que la Morenia pasa todo el tiempo posible en el hiperespacio para evitar ser detectada y sólo aquellos con invitación saben las coordenadas de su próxima parada. Y por supuesto, como en toda película de espías, nada es lo que parece y las cosas se torcerán a la menor oportunidad.
No quiero entrar en detalles para no destripar nada, pero lo poco que hace Wild Card lo hace tan bien, que casi parece a ratos un juego diferente. No porque el juego base fuera malo, si no porque ahora parece que con este contenido descargable, los desarrolladores están más enfocados. Todo anda más refinado, no hay nada de relleno y lo poco que tienes que hacer (da para unas 5 horas) vas a hacerlo a tiro hecho, sin florituras. Cortito y al pié.

Desde Toshara, con amor…
En Wild Card no hay misiones secundarias, no hay recados, no hay nuevos árboles de habilidades. El juego asume que ya has terminado la historia principal y que ya has hecho todo lo que te pedía. De manera que te tira la misión principal a la cara y ahí te las apañes. A cambio, se busca la vida para ofrecer algunas mecánicas nuevas que si bien no son revolucionarias, están muy bien implementadas. Y la historia, si bien no reinventa la gaseosa, engancha y es puro Star Wars.
Como decía, no voy a profundizar demasiado para dejar la experiencia de juego intacta para aquellos que deseen disfrutarla, pero voy a aprovechar el primer acto del juego (antes de las principales sorpresas) para desgranar todas las novedades. Tras recibir la misión, recibimos en nuestro baúl un traje de apostadora. Que no os pase como a mi, que lo descubrí al finalizar el DLC. No solo os dará habilidades que os servirán durante la partida de sabacc, es que hace que Kay y Nix vayan de punta en blanco a la partida, vendiendo aún más la moto de que somos apostadores de alto nivel.
Pero de nada sirve ir como un pincel si no sabemos donde está la dichosa Morenia de las narices. Para ello tendremos que rondar el espaciopuerto a la búsqueda de una nave que vaya al mismo destino que nosotros, y seguirla para descubrir las coordenadas. Una misión de estas coñazo de persecución (no te acerques demasiado, pero tampoco los pierdas de vista…) pero que gracias a los comentarios de ND-5 y Kay, con muchísima exposición sobre nuestro destino y la misión, se hace mucho más llevadera.

Al servicio secreto de su Majestad… Imperial…
Puede que el principio no sea muy prometedor, pero al llegar a la Morenia el juego explota y Wild Card empieza a brillar con luz propia. Como nos hemos colado en la nave sin permiso, no tenemos habitación… ni invitación para la partida que se supone que tenemos que ganar. De manera que mientras ND-5 se queda en el bar (sí, en el bar) nos tocará recorrerlo en busca de información sobre la lista de participantes.
Aqui se presenta la primera de las nuevas mecánicas donde deberemos escuchar conversaciones a escondidas. Cada nueva pista nos dará una forma de hacernos con la lista, y lo mejor es que tenemos al menos un par de maneras de hacerlo, dando algo de libertad al jugador sin tener que caer en sobrecargarlo con mil tareas. Con la lista en nuestro poder y la información que hemos ido sacando de los cuchicheos, sabremos dos cosas: A quién podemos suplantar y como hacen trampas algunos de los participantes (esto será importante más adelante).
Pero claro, la persona a quién vamos a pedir amablemente que nos ceda su invitación no está por la labor de prescindir de ella, por lo que se nos pone por delante una segunda investigación: conseguir la forma de chantajearle. Tendremos que colarnos en habitaciones, espiar al servicio del hotel… Todo muy fresco y divertido y sin llegar a hacerse pesado ya que no es una de estas secundarias eternas con mil pasos a completar. Todo aderezado también con mucho humor y guiños al lore de Star Wars.

La contrabandista que me amó
Cuando consigamos acceder a la partida nos encontraremos nada más y nada menos que a Lando Calrissian, que sabe que no somos quien decimos ser y que, por supuesto, no somos trigo limpio. Pero oye, nosotros sabemos que está con los sucios rebeldes, así que la cosa puede quedar en un empate técnico que es lo mejor de la partida. Las puyitas, los comentarios velados, las miraditas de complicidad. Todo parece que va reducirse a eliminar al resto de payasos de la mesa, para decidirlo todo en un duelo entre Lando y Vess (en el que ninguno de los dos hará trampas, palabrita).
Y es aqui, en una partida de sabacc a priori igual que las 400 que has jugado en el juego base donde Wild Card rezuma oro. Pura ambrosía. A nuestros trucos habituales para hacer trampas se añaden algunos nuevos para incriminar a los demás jugadores. El objetivo no es quedarse con las fichas de los demás, es eliminarlos de la partida. Para eso, la información recopilada antes será clave a la hora de descubrir si hacen trampas y hacer que los droides se los lleven entre gritos airados de fingida indignación.
No puedo contar mucho más de la historia porque todavía presenta un par de giros sorprendentes y que te tendrán enganchado hasta el final. Pero habrá mucha infiltración de la que ya conocemos, nuevos tiroteos, y alguna mecánica de huida (de correr a toda velocidad mientras esquivamos peligros) muy interesante que no estaba en el título original. Un montón de cosas que al estar perfectamente dosificadas, dan que pensar sobre como podría ser el juego de haber elegido un enfoque más lineal y no en el mundo abierto lleno de secundarias a completar.




